Por Alfonsina
Estoy pensando el comienzo, el punto de partida, las primeras palabras de un texto que no sea académico, ni periodística, ni literario. Sarta se pensó bajo la influencia de otras dos experiencias: un periódico feminista de los ochenta (Alfonsina) y una revista de los dos mil (Ramona).
Después de intercambiar artículos, leer en voz alta y sentir una fascinación nueva, Ramona y Alfonsina, ahora transformadas en alter-ego, dijeron: “tenemos que hacer una revista”. Primero se pensó como una experiencia totalmente analógica y más tarde terminó abriendo sus redes sociales (digitales) y una página web.
En el octavo número de la revista Ramona, se publicó una entrevista a Ricardo Piglia (2000, p. 35), [no acato las normas que empiezan con A, pero aclaro para quien quiera leer de primera mano. Este texto no tiene notas al pie ni referencias bibliográficas, es todo cuerpo] Piglia dice que el proyecto de la revista es imposible, porque intenta usar el lenguaje para hablar de algo que no es verbal. El objeto de interés de Ramona son las artes visuales, pero lo mismo se podría decir de la Sociología.
Cuando se intenta comprender un recorte del mundo social, estamos traduciendo lingüísticamente una realidad que no es completamente lingüística. Aunque sabemos: el lenguaje transforma, performa y actúa. Austin toca la puerta y cada tanto le abrimos la ventana. Si bien el espacio de la experiencia no se agota en el lenguaje, escribimos para atrapar el instante y que la palabra sea lo real y no una mera representación.
Volviendo sobre las influencias, Alfonsina fue un proyecto dirigido por nuestra patrona espíritu-intelectual: María Moreno. La Moreno dice: “mi literatura es por encargo”, en una entrevista donde se declara partera del feminismo argentino y advierte: “frente al totalitarismo del sentido, hay que volver al goce de la forma”.
Sarta es un encargo que nos hacemos entre quienes formamos parte, para que los diálogos, tediosos y extendidos, típicos de estudiantes de sociología que descubren la teoría social y le clavan los dientes como vampiros hambrientos, vuelvan sobre la forma y no se deshagan frente al museo de ciencias naturales. Pero también, como punto de partida para conocer proyectos que se deslizan entre los bordes de las disciplinas, buscando producir experiencias poéticas, políticas, performáticas, públicas, per... pu... p..
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